viernes, 8 de abril de 2011
Mi mano se limita a recorrer cada poro que constituye su piel, tan suave y cálido. Mis brazos se entrelazan en su espalda, y lo acercan paralelamente más a mi pecho, parece que sus pulsaciones y las mías componen una melodía armoniosa, rítmica. Suspiro. Dejamos de ser dos amantes, para ser un todo ...
Suscribirse a:
Enviar comentarios (Atom)

No hay comentarios:
Publicar un comentario