viernes, 23 de julio de 2010


Fue loco no sabría decir con exactitud en qué momento nos convertimos en tan grandes amigas, en compinches, en más que compañeras de un mismo aula, de tal vez conocernos en el cole "de vista" a pasar madrugadas colgadas del brazo teniendo charlas profundas, compartiendo una tarde, un banco, y como el destino mismo, va uniendo caminos con los pares. Es increible pensar como se logró, pero más increible es pensar en lo que la amistad trasmite, día a día. Pensar me emociona, tantos recuerdos que tenemos y tantos otros que vendrán, porque se estará terminando tal vez una de las mejores estapas, pero esto sigue y tira para muchísimo más. Ojalá pueda devolverles todo lo que me dan, y gracias por darle sentido a tantas palabras que tal vez uno sabe pero no entiende en profunidad que significan.

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